Sócrates fue condenado a muerte por defender sus ideales. Le dieron a elegir entre la muerte y el destierro y el eligió, sin dudarlo, la muerte, puesto que vivir fuera de Atenas no era vivir. Sólo aquel que participa activamente de la política, sólo aquel que es dueño de su destino es digno de ser llamado hombre. Todo lo demás es de bárbaros, de bestias, de idiotes.
lunes, 22 de febrero de 2010
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